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La Fundación Ideas para la Paz en alianza con la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia (FESCOL), reunió a 11 expertos en Policía y seguridad para examinar cómo opera la supervisión y el control civil de la Fuerza Pública, con un doble propósito. Analizar por qué es tan difícil impulsar reformas significativas en el sector seguridad, a pesar de los múltiples cuestionamientos y escándalos. Y, además, identificar los factores que facilitan u obstaculizan la supervisión y el control.

Ese grupo, que ya cumple un año de trabajo, está compuesto por expertos en derecho penal, política criminal, gestión de la seguridad, defensa nacional, reforma y cultura policial, transparencia, control de corrupción y seguridad ciudadana.

El informe “Liderazgo civil y transformación de la Policía. Recomendaciones para la gobernanza de la seguridad”, es la primera entrega de este trabajo. “La actual iniciativa de reforma que lidera el gobierno es un avance de tipo técnico, necesario para el funcionamiento de la Policía, pero habrá que hacer un esfuerzo adicional para responder a las expectativas ciudadanas en materia de transparencia, confianza, control de la corrupción, así como modificaciones en el comportamiento con la ciudadanía y el uso de la fuerza”, dice María Victoria Llorente, Directora Ejecutiva de la FIP y experta en seguridad.

Sesión virtual con parte del grupo de expertos en Policía y seguridad.

Es por eso que el informe llama principalmente la atención sobre la necesidad de que las autoridades civiles ejerzan un liderazgo que permita hacer un ajuste institucional amplio, que abarque cambios en diversas entidades y que facilite la armonización de las responsabilidades en materia de seguridad.

El grupo de expertos analizó el papel de los procesos de formación, tanto de los civiles como de los uniformados del sector y encontró que es necesario que unos y otros tengan acceso a mayores oportunidades de educación y que los civiles participen activamente en la educación policial y del sector de la seguridad.

“La Policía no funciona en el vacío. Sus resultados son el producto de la orientación de sus dirigentes, de la interdependencia que existe con otras entidades y de lo que esperan sectores de la sociedad”, dice Miguel La Rota del Laboratorio de Justicia y Política Criminal e integrante del grupo.

Sesión de trabajo del grupo de expertos en Bogotá.

Por eso, los expertos proponen que la Presidencia de la República y el Congreso lideren un amplio consenso institucional, político y social que permita atender los asuntos técnicos y organizacionales necesarios para mejorar los servicios que presta la Policía. De igual forma, que se realicen ajustes en la estructura del Estado para que todas las autoridades que deben direccionar, contribuir con la seguridad ciudadana y ejercer control, cuenten con las capacidades que requieren. Esto incluye fortalecer a los organismos de control, a los operadores judiciales y al Congreso.

“Para lograrlo se requiere de un liderazgo civil, capacitado y con compromiso político, capaz de fortalecer la gobernanza de la seguridad. Esta es la fórmula para que la Policía logre transformaciones significativas”, agrega Llorente.

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